Me detuve un momento a reflexionar sobre las telecomunicaciones, la tecnología móvil y lo mucho que han cambiado mi vida cotidiana en casa, pero sobre todo en mi trabajo en la industria de procesos.
Empiezo esta historia desde el inicio de mis estudios en 1994. Por aquel entonces, el uso del correo electrónico en máquinas Unix era bastante nuevo. En 1996, en mi trabajo de verano en una fábrica de papel, los supervisores utilizaban sobre todo buscapersonas y teléfonos fijos para comunicarse. El correo electrónico ya existía, pero aún no estaba muy extendido. Los informes se hacían principalmente en papel o verbalmente. Los documentos y memorandos se guardaban en carpetas y ocupaban mucho espacio en las estanterías.
Tuve mi primer teléfono móvil en 1996. Con él se podían hacer llamadas y enviar mensajes de texto. A medida que se fueron extendiendo, los teléfonos móviles cambiaron significativamente nuestra forma de comunicarnos. Un gran cambio fue que el flujo de información y comunicación pasó a ser en tiempo real, ya que era más fácil llegar a la gente. Empezaron a aparecer los primeros programas basados en teléfonos móviles para apoyar las operaciones industriales; por ejemplo, a finales de los 90, una imprenta podía enviar un mensaje de texto para comprobar si un periódico estaba listo para imprimirse, lo que permitía a los camioneros dirigirse mejor al muelle de carga en el momento adecuado. Esto supuso un importante ahorro.
Cuando empecé a trabajar a tiempo completo en la fábrica, en 2001, los teléfonos móviles ya eran moneda corriente y el correo electrónico, algo cotidiano. La información ya circulaba rápidamente de una persona a otra, o incluso de un país a otro. Un poco más tarde, la difusión del acceso remoto hizo posible, por ejemplo, prestar asistencia a distancia a los proveedores de equipos.
Pero demos un salto atrás en el tiempo hasta hoy. Los inventos más importantes, en mi opinión, siguen siendo los dispositivos móviles. Con los teléfonos de pantalla táctil y las tabletas, nuestra vida cotidiana ha cambiado a pasos agigantados. Las conexiones de red se han vuelto más rápidas y el desarrollo de aplicaciones en torno a los dispositivos móviles ha sido realmente asombroso. Podemos hacer videollamadas y gestionar nuestras transacciones financieras en dispositivos móviles. Esto parecía una idea descabellada no hace mucho. Hoy existe una aplicación para casi todos los sectores y temas.
En la era de la digitalización, la industria habla de Industria 4.0, que en su conjunto encierra un gran potencial. Hay muchas soluciones nuevas e interesantes para hacer el trabajo más fácil y eficiente. La gestión del trabajo en tiempo real y los dispositivos inteligentes de teleasistencia pueden suponer un importante ahorro, mejorar la seguridad en el trabajo y reducir la huella de carbono.
El ritmo actual de la industria para probar e implantar nuevas soluciones no es suficiente. No basta con actualizar un nuevo sistema ERP con especificaciones y procesos antiguos. Creo que muchos sectores industriales tienen un gran potencial para aumentar la productividad mediante nuevas soluciones digitales modernas e innovadoras.
Personalmente, sigo activamente las nuevas tecnologías porque facilitan la vida cotidiana y el trabajo, y quiero participar en su desarrollo. Por eso me gusta ser valiente y experimentar con distintos inventos y soluciones. Las soluciones y herramientas digitales evolucionan a gran velocidad, ¡así que es hora de participar!
-Lasse Kauppinen